jueves, 2 de abril de 2015

Portada

          COMO INFLUYEN LOS DISTINTOS ESTILOS
  DE CRIANZA EN LOS HIJOS

  

PRESENTADO POR:

SHIRLY LINEY BELTRAN MARTINEZ
CC: 1.216.967.868
ALEJANDRA PAOLA NARVAEZ
CC: 1098637170 
YEZID CENTENO
CC: 1.085.095.473
KATERINE PONTON
CC: 1085046556


GRUPO: 150001_259

TUTORA:
YURI LILIAN GONZALEZ

UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA
ESCUELA DE CIENCIAS ARTES Y HUMANIDADES
PROGRAMA: PSICOLOGIA
FUNDAMENTOS Y GENERALIDADES DE INVESTIGACIÓN
CERES EL BANCO


2015











Planteamiento del problema


 La crianza de hijos es uno de los principales problemas que sufren los padres de familia, de acuerdo a que no tienen la menor idea de cómo hacerlo, y muchas veces por intentar hacerlo bien no se dan cuenta que están cometiendo un error, con sus hijos, al consentirlos mucho o viceversa mente a tratarlos muy fuertemente, esto hace que estos niños (a) en un futuro tengan problemas en su entorno de acuerdo a que no han sido bien educados y por lo tanto se pueden convertir en personas que le hagan el mal a la sociedad como delincuentes.

Cada familia es diferente. Algunas adoptan las formas de crianza tradicionales que vivieron en su propia familia; otras desean cambiarlas y se informan leyendo libros o viendo u oyendo programas educativos; a otros les interesan los cursos y talleres ofrecidos en su comunidad; mientras que otros piden consejos a sus conocidos… Existen muchas ideas y creencias sobre cómo criar a los niños y cada familia adopta una manera propia de hacerlo. Los estilos de crianza se refieren a los saberes, los comportamientos y las creencias sobre el cuidado y la crianza de los niños, que padres y parientes cercanos utilizan para orientarlos y guiarlos. Aunque hay muchas formas de hacerlo, dependiendo del grado de control y afecto entregado, los expertos diferencian cuatro  estilos de crianza.

Objetivos

Objetivo general
Analizar cómo influyen los diferentes estilos de crianza  en la educación de los hijos,  en sus conductas, actitudes y  pensamientos, y proponer estrategias para modificar los malos  estilos de crianza ejercidos hasta el momento, y adoptar modelos de crianza efectivos.






Objetivos especifico
·   Mirar  cuáles son las consecuencias de los estilo de crianza en el desarrollo psicosocial de los hijos y que se puede hacer para  mejorar su conducta.

·        - Identificar cuáles son los estilos de crianza que más predomina en nuestra población (El Banco Magdalena).

·       -  Recolectar evidencias donde se den a conocer los diferentes estilos de crianza.
·         Analizar los sucesos de los diferentes tipos de crianza y exagerada autoridad en el comportamiento individual de los niños y niñas dentro del grupo.

             -Conocer e implementar estrategias que permitan tanto a los padres como a los diferentes miembros de la familia, modificar los estilos de crianza ejercidos hasta el momento, y adoptar modelos de crianza y autoridad efectivos. 

Justificación

                           

Este trabajo está hecho con el fin  de mostrar, el papel importante que desempeñan los estilos de crianza, dentro de la educación familiar, por su contribución al desarrollo de los hijos. Nos han interesado, por ello, la revisión y el análisis de los estudios realizados sobre estilos de crianza para poner de relieve cómo difieren unos padres de otros en la utilización de estrategias en el control del comportamiento de los hijos.
Esta investigación la realizaremos en nuestro lugar de residencia (El Banco Magdalena) para que nuestra comunidad sede  cuenta  de cómo influyen  los estilos de crianza en el desarrollo de los hijos. 

miércoles, 1 de abril de 2015

Marco teorico


Antes de profundizarnos en el tema tratado debemos conocer que todas las personas que aprovecha sus potencialidades y se realizan, son caracterizadas por vivir completamente con todos sus sentimientos y reacciones, es decir que confía absolutamente en sí misma, no porque se crea infalible, sino porque es competente asumiendo las consecuencias de cada una de sus acciones; que están abiertas a su entorno cambiante y comprometida con las personas que lo rodean en la permanente búsqueda de ser ese “YO” que auténticamente es.  Así que para lograrlo, es preciso que el medio que la rodea le brinde un ambiente de aceptación, aprecio, apoyo, escucha y respeto por lo que es. 

Desde este punto vista podemos apreciar que el desarrollo del problema se relaciona desde sus criterios lo social y lo personal.  Permitiendo plantear así como antecedente para el desarrollo, la creación de ambientes sociales que ayudan la autorrealización de los niños y las niñas, lo que consentiría una sociedad más humana, compuestas por personas creativas, positivas, que buscan el bien para ellos y para los demás.
Abraham Maslow, es un humanista que ha propuesto la existencia de una escala de necesidades que se inicia con las fisiológicas, luego con las necesidades de seguridad, pertinencia, estimación, hasta llegar a la necesidad de autorrealización, que es la más evolucionada de todas y se considera como el deseo de realizar la máxima de las potencialidades personales.
Adentrándonos más en lo que es el humanismo esta tiene una visión positiva del ser humano y confianza en la persona, considerándolas como una totalidad en la que se interrelaciona factores físicos, emocionales, ideológicos y espirituales, formando el ser real, no siendo una suma de partes, sino un yo integral.
McNally, Eisenberg y Harris, (1991), manifestaron en sus estudios que “así como existen diferencias en las familias también hay distintos patrones de autoridad los cuales reflejan parcialmente las diferencias en los valores de los padres”.
De igual manera Piaget dice que las pautas del desarrollo psicosocial  del niño y la niña están determinadas conjuntamente por condiciones genéticas y circunstancias ambientales.
María M. Vassart, (1998), Expone que se debe “ser conscientes de que somos puntos de referencia constante para nuestros hijos y que esta es una tarea realmente difícil.  Somos seres humanos llenos de equivocaciones. Lo importante es que seamos justos a la hora de exigir, comprensivos (sabemos, por experiencia, que no es posible ser un catálogo de virtudes), flexibles y honestos para reconocer nuestros errores, ofrecer disculpas y comprometernos a no repetirlo”.
Mencionando nuevamente a Jean Piaget en su libro "El juicio moral del niño" (1932) resalta la diferencia entre dos tipos de moralidad que son: la moralidad autónoma y la heterónoma y que los niños y niñas desarrollarán la autonomía tanto en el ámbito moral como en el intelectual. La finalidad de la educación debe ser el desarrollo de esta autonomía.
Pero ¿A qué se refiere Piaget con autonomía?
Analizando bien vemos que la mayor parte de la población Colombiana proviene de familias y escuelas autoritarias en las que se esperaba que con disciplina estricta, con medidas severas se fueran a respetar las reglas pretendiendo encasillar dentro de un molde en lugar de desarrollar la autonomía. 
Al hablar de autonomía debemos saber que esta significa "gobernarse a sí mismo", que es lo contrario de heteronomía que significa “ser gobernado por los demás”.
En las instituciones autoritarias se fundamentan en la heteronomía. En ellas, por ejemplo la ciencia se enseña con el objetivo de transmitir datos, teorías y conceptos sin alguna preocupación de que la instrucción tenga sentido para el alumno. En cambio dentro del contexto de la autonomía, se buscaría que el aprendiz o alumno encontrara sus propias respuestas a sus propios interrogantes por medio de experimentos, pensamiento crítico, debates de puntos de vista de manera que estas actividades tengan sentido para él.
Lo que queremos decir es que el desarrollo de la autonomía significa llegar a ser capaces de pensar por nosotros mismo con sentido crítico, teniendo en cuenta los diferentes puntos de vista tanto en el ámbito moral como en el intelectual.
Por otro lado la moralidad cuando es heterónoma, los asuntos acerca del bien y del mal de la conducta humana se solucionan de acuerdo con las reglas establecidas y la voluntad de las personas con autoridad.
En cuanto a la moral autónoma, el bien y el mal lo determina cada individuo a través de la reciprocidad, o sea, la coordinación de los puntos de vista. Jean Piaget señala que la autonomía aparece con la reciprocidad cuando el respeto mutuo es suficientemente fuerte para hacer que el individuo sienta el deseo de tratar a los demás como él desearía ser tratado.  La autonomía moral aparece cuando la mente considera necesario un ideal que es independiente de cualquier presión externa. Por tanto, no puede haber necesidad moral fuera de nuestras relaciones con los demás.
En ese orden de ideas la formación de un adulto autónomo se inicia desde la niñez. Y quienes refuerzan la heteronomía de los niños son precisamente los adultos, cuando utilizan sanciones, o estimulan el desarrollo de la autonomía cuando intercambian sus puntos de vista con los niños al tomar decisiones.  Un correctivo o castigo tiene 3 consecuencias: y es que el niño aprenda a calcular los riesgos para no ser sorprendido al "portarse mal"; que el niño se vuelva conformista lo cual le asegura seguridad y respetabilidad; la rebelión, que está muy alejada de la autonomía. De igual manera las recompensas de los padres que dan dulces a sus hijos por ayudarles, también refuerzan la heteronomía.
Si buscamos que los niños y niñas desarrollen una moralidad autónoma debemos reducir nuestro poder como adultos, evitar recurrir a premios y castigos y animarlos a que construyan sus propios valores morales. La esencia de la autonomía es que los niños y niñas lleguen a ser capaces de tomar sus propias decisiones. Pero, debemos de tener cuidado en confundir autonomía con libertad total. En ésta última es posible que no se tomen en cuenta más que los propios puntos de vista. Si se consideran los puntos de vista de los demás no se es libre para mentir, romper promesas, ser desconsiderados, etc.
La habilidad para tomar nuestras decisiones debe ser impulsada desde el inicio de la infancia. Los niños y niñas deben comenzar con decisiones pequeñas antes de ser capaces de manejar otras más importantes. Cuando los adultos ofrecen una opción a los niños y niñas, ésta debe ser real. No debemos ofrecer opciones, si terminamos imponiendo nuestra decisión. El respeto mutuo es, por cierto, esencial para el desarrollo de la autonomía del niño o niña. Es probable que el niño que siente respetado por su forma de pensar y sentir, respete la forma en que piensa y siente el adulto.
A principios de la década de los 60, la atención se inclinó en los estudios del psicólogo suizo Jean Piaget, que desde los años veinte había escrito sobre el desarrollo cognitivo del niño y niña. Este psicólogo suizo designaba a su ciencia como epistemología genética o sea como el estudio del origen del conocimiento humano, y fue ahí donde sus teorías dieron lugar a trabajos más avanzados y profundos, con más entidad teórica en psicología infantil. En estos trabajos utilizan muchos métodos de observación como experimentales, teniendo en cuenta el comportamiento que integran variables biológicas y ambientales. Así que podemos señalar que la actual psicología evolutiva tiene sus orígenes en la teoría de la evolución Darwiniana, pero también reúne las preocupaciones de Watson y los conductistas por las influencias ambientales.
Los diferentes psicólogos infantiles intentan explicar las semejanzas y las diferencias entre los niños, también como su comportamiento y desarrollo, ya sea normal o anormal. Igualmente desarrollan métodos para tratar problemas sociales, emocionales y de aprendizaje, empleando terapias en consultas privadas y en escuelas, hospitales y otras instituciones.
Los dos asuntos críticos para los psicólogos infantiles son:
1º. Comprobar cómo las variables ambientales (el comportamiento de los padres, por ejemplo) y las características biológicas (como las predisposiciones genéticas) interactúan e influyen en el comportamiento.
2º. Entender cómo los distintos cambios en el comportamiento se interrelacionan.
De esta manera las teorías de la personalidad pretenden describir cómo se comportan las personas para satisfacer sus necesidades físicas y fisiológicas. La incapacidad para satisfacer tales necesidades crea conflictos personales. En el desarrollo de la personalidad los niños aprenden a evitar estos conflictos y a manejarlos cuando estos inevitablemente ocurren. Los padres o madres excesivamente estrictas o permisivas limitan las posibilidades de los niños al impedir o controlar esos conflictos.
Una respuesta normal para las situaciones conflictivas es acudir a los mecanismos de defensa, como la racionalización o la negación, como por ejemplo, rechazando haber tenido alguna vez una meta u objetivo específico, aunque sea evidente que se tuvo. Aunque todos hemos empleado mecanismos de defensa, debemos evitar convertirlos en el único medio de enfrentarnos a los conflictos. Un niño con una personalidad equilibrada, integrada, se siente aceptado y querido, permitiéndole aprender una serie de mecanismos adecuados para manejarse en situaciones conflictivas.
Todas las relaciones familiares, las actitudes, valores y conducta de los padres influyen sin duda en el desarrollo de los hijos, al igual que las características específicas de éstos influyen en el comportamiento y actitud de los padres.  Se ha visto que numerosas investigaciones han llegado a la conclusión de que el comportamiento y las actitudes de los padres hacia los hijos son muy diversa, abarcándose desde la educación más estricta hasta la exagerada permisividad, de la calidez a la hostilidad, o de la implicación ansiosa a la más serena despreocupación.
Estas variaciones en las actitudes ocasionan diferentes tipos de relaciones familiares. La hostilidad paterna o la total permisividad, suelen relacionarse con niños muy agresivos y rebeldes, mientras que una actitud cálida y restrictiva por parte de los padres suele motivar en los hijos un comportamiento educado y obediente. Los métodos de castigo también influyen en el comportamiento de los padres a sus hijos como por ejemplo, los padres que abusan del castigo físico tienden a formar hijos que se exceden en el uso de la agresión física, pues que precisamente uno de los modos más frecuentes de adquisición de pautas de comportamiento es por imitación de las pautas paternas  más conocido como aprendizaje por modelamiento.
Las relaciones sociales infantiles conjeturan interacción y coordinación de los intereses recíprocos, en las que el niño adquiere pautas de comportamiento social a través de los juegos, principalmente dentro de lo que se conoce como su 'grupo de pares' o sea niños de la misma edad y aproximadamente el mismo estatus social, con los que comparte tiempo, espacio físico y actividades comunes.
De igual modo pasan, desde los años previos a su escolarización hasta su adolescencia, por sistemas sociales progresivamente más sofisticados que influirán en sus valores y en su comportamiento futuro. La innovación hacia el mundo social adulto es apoyada por los fenómenos de liderazgo dentro del grupo de iguales, donde se imputan roles distintos a los diferentes integrantes en función de su fuerza o debilidad. Conjuntamente, el niño aprende a sentir la necesidad de comportarse de forma cooperativa, a conseguir objetivos colectivos y a resolver conflictos entre individuos. El consentimiento (acatamiento de las normas del grupo social) con este grupo de pares alcanzará su nivel máximo cuando el niño o niña llegue a la pubertad, aproximadamente a los 12 años, y nunca desaparecerá del comportamiento social del individuo, aunque sus expresiones entre los adultos  sean menos obvias.
Los integrantes o miembros de los grupos de pares cambian con la edad, tendiendo a ser homogéneos ya sea del mismo sexo o de la misma zona, antes de la adolescencia. Después pasan a depender más de las relaciones de intereses y valores compartidos, formándose  así grupos  más heterogéneos.
Los niños y niñas para la socialización aprenden a diferenciar lo aceptable “positivo” de lo inaceptable “negativo” en su comportamiento. Esperando que los niños aprendan, por ejemplo, que las agresiones físicas, el robo y el engaño son negativos, y que la cooperación, la honestidad y el compartir son positivos. Algunas teorías proponen que la socialización sólo se aprende a través de la imitación o a través de un proceso de premios y castigos. No obstante, las teorías más recientes destacan el papel de las variables cognitivas y perceptivas, del pensamiento y el conocimiento, sosteniendo que la madurez social exige la comprensión explícita o implícita de las reglas del comportamiento social aplicadas en las diferentes situaciones.
Abarcando nuevamente la socialización cabe señalar que también incluye la comprensión del concepto de moralidad. Lawrence Kohlberghas  psicólogo estadounidense ha demostrado que el pensamiento moral tiene tres niveles que son: en el inferior las reglas se cumplen sólo para evitar el castigo (nivel característico de los niños más pequeños), y en el superior el individuo comprende racionalmente los principios morales universales necesarios para la supervivencia social. Teniendo en cuenta que la comprensión de la moralidad a menudo es incoherente con el comportamiento real, esta ha mostrado algunas investigaciones empíricas, ya el comportamiento moral varía en cada situación y es impredecible.  Los diferentes tipos de crianza determinan el inicio y duración de este tipo de ansiedad.  Observando las culturas en las que la relación madre-hijo es estrecha se manifestará antes y desaparecerá más tarde que en culturas con otras pautas de crianza.
Erikson es un psicólogo del Yo freudiano. Significándose que el acepta las ideas de Freud como intrínsecamente correctas, incluyendo aquellas controvertibles como el complejo de Edipo, así como también las ideas con respecto al Yo de otros freudianos como Heinz Hartmann y por supuesto, Anna Freud.

Sin embargo, Erikson está mucho más encaminado hacia la sociedad y la cultura que cualquier otro freudiano, tal y como cabía esperar de una persona con sus intereses antropológicos. Usualmente, desplaza sus teorías a los instintos y al inconsciente. Tal vez  por esta razón, Erikson es tan popular entre los freudianos y los no-freudianos por igual.

martes, 31 de marzo de 2015

Evidencias del problema de investigación

Estilos de crianza

En nuestro municipio El Banco Magdalena encontramos varios estilos de crianza pero el más destacado con un porcentaje del 70%  fue el estilo de crianza democrático en el cual los padres Suelen ser  muy afectuosos y  ejercen un control moderado y favorecen las habilidades sociales de sus hijos. Acostumbran a acompañar las exigencias con razones y respetan su  independencia. En segundo lugar  encontramos el estilo de crianza permisivo  con un porcentaje de 30% al igual que  el autoritario, el primero  hace referencia a los padres que dejan que los hijos hagan lo que quieran  sin ejercer ningún control sobre ellos y el segundo  hace referencia a los padres que  quieren que los hijos hagan todo lo que ellos dicen sin importar su opinión, son aquellos padres 100% exigentes y firmes. Por ultimo  encontramos  el estilo de crianza negligente el cual obtuvo un porcentaje del 10%  Estos padres carecen del compromiso necesario para con sus hijos y la supervisión está ausente (0% exigencia y firmeza y 0% sensibilidad e interés).


Estilo de crianza autoritario



Estilo de crianza permisivo





Estilo de crianza democrático









lunes, 30 de marzo de 2015

Estado del arte



ANTECEDENTES.
“Pocos se atreven a cuestionar el lugar que ocupa la vida familiar como realidad relacional fundamental e insustituible para el desarrollo integral de las personas y la integración social de estas,  es en ella donde se aprenden a enfrentar y resolver conflictos” (Gubbins 2004:191) Los hijos e hijas, continúa Gubbins, es en la familia donde primero tienen acceso a la formación y a la socialización, la transmisión de valores, las relaciones afectivas, la comunicación, el comportamiento social, todos estos son factores que forjan su organización interna y la calidad de las relaciones en su interior. También afirma que la familia no tan sólo es un núcleo de subsistencia y de reproducción sino también de afecto, de comunicación, de intercambio sexual, de vida en comunidad.  El crecer en familia “supone el establecimiento de un compromiso de relaciones íntimas y privilegiadas, con al menos otra persona(Gubbins 2004:192).

ESTADO  ACTUAL.
Existen  factores que influyen en los   comportamientos de niños, niñas y  adolescente,  que suelen estar presentes  en el desarrollo temprano  de personalidades  antisociales, algunos son intrínsecos a los niño/ jóvenes;  otros  pertenecen  al contexto psicosocial inmediato.
La gran cantidad de factores que se han descubiertos,  hacen muy difícil  a acomodarlos  dentro de un modelo coherente  que nos permita explicar las conductas  antisocial y agresivas en niños, niñas y  adolescentes.
En la investigación,  Revisión a las correlaciones entre estilos parentales y pautas de crianza aplicadas a niños de 8 a 12 años de estratos bajosCataño Correa, Anyela Fernanda.  (2013). 
Según el libro Enfoques de Terapia Familiar Sistémica (Ochoa I. , 2004) la familia se compone de un conjunto de personas relacionadas entre sí formando una unidad frente al medio externo, considera que en ella se da un intercambio de comunicaciones, afecto y apoyo; considera además que la conducta del sistema familiar no puede entenderse como la suma de las conductas de sus miembros, trata de algo cualitativamente distinto, que influye en las relaciones existentes entre ellos, lo cual postula que ni las personas ni sus problemas existen en el vacío, sino que ambos están íntimamente ligados a sistemas recíprocos más amplios, de los cuales el principal es la familia. Se encuentra además una frase muy importante que hace referencia a que la familia constituye cada vez más un elemento central en el tratamiento de muchas psicopatologías que presentan sus miembros.
Dinámica en las pautas y prácticas de crianza de una familia monoparental del barrio Charco Azul, en la ciudad de Cali.   Según Rodríguez (2007) la familia es el primer contexto para la transmisión de las normas, valores y modelos de comportamiento, es la familia la que socializa al niño permitiéndole interiorizar los elementos básicos de la cultura y desarrollar las bases de su personalidad; cada familia asume las pautas de crianza dependiendo de sus características, dinámica y factores contextuales, así como los recursos y apoyos, entre otros.
La familia debe considerar los cambios en la estructura y dinámica familiar que pueda alterar las pautas de crianza (valores, normas, comunicación, solución de problemas y regulación emocional, entre otros) para evitar generar inconsistencias y conflictos durante la infancia o para generar estrategias de afrontamiento y de resolución de problemas que faciliten el desarrollo adecuado durante la infancia.   Actores contextuales, así como los recursos y apoyos, entre otros.
Estrategia psicosocial para fortalecimiento de autoestima, manejo adecuado de tiempo libre y pautas de crianza para los niños y niñas en condición de vulnerabilidad del municipio de Yopal.
Con respecto a la autoestima Alonso & Roman (2005) estudiaron la relación de diferentes estilos parentales y la autoestima en familias con hijos de tres a cinco años, encontrando que a mayor grado de autoestima en los niños corresponde un mayor grado de autoestima valorado por los padres. Los padres utilizan diferentes estrategias educativas en función del tipo de conflicto y de la situación en la que se encuentren sus hijos, de esta forma, son más estrictos en las transgresiones de normas y mucho más permisivos y tolerantes en los conflictos internos y externos.